sábado, 9 de octubre de 2010

Intelectualismo moral

Consistía en justificar la moral en el conocimiento:

Para los cristianos es fundamental la afirmación de la voluntad; Puedes ser malo sabiendo hacer el bien.
Para los Filósofos en cambio, si haces el mal  es por que no saben hacer el bien.
Según esto:
·        No debe de haber cárceles , si no escuelas de aprendizaje
·        Hacer el mal depende del conocimiento de la persona
·        En esta forma de pensar se fundamenta la Dimensión social de la ética
·        Hay que enseñar a la gente a hacer el bien
·        Este pensamiento va a durar hasta Alejandro Magno
·        El individuo en si no importa , todo  depende  de  la Polis

 Para el intelectualismo moral los asuntos morales y políticos tienen que ser cosa de expertos. Esta propuesta socrática puede dar lugar a interpretaciones políticas antidemocráticas y elitistas (como, por cierto, se ve claramente en la filosofía política de su discípulo Platón).

El punto de vista de Sócrates está viciado por cierta ambigüedad: cuando Sócrates pide que a la base de la moral y la política se encuentre el conocimiento ¿a qué conocimiento se refiere? Podemos distinguir entre el saber hacer algo y el saber en qué consiste ese algo. Por ejemplo, el artista sabe hacer belleza, pero es muy posible que no sepa en qué consiste la belleza, ni qué pasos concretos hay que seguir para alcanzarla. El primer tipo de saber es un saber entendido como destreza (bien sea corporal o espiritual)para la realización de algo, y el segundo tipo es un saber entendido como conocimiento explícito y consciente de algo (como ocurre por ejemplo en la ciencia). Es fácil observar que estas dos formas de saber no tienen que ir necesariamente unidas, así el historiador y el crítico del arte pueden saber explícitamente muchas cosas relativas a la belleza, pero es muy posible que no sepan crear arte ni belleza. Parece ser que Sócrates pedía un conocimiento del segundo tipo como garantía de las acciones buenas  y justas. De ahí la confusión que creaba en sus interlocutores cuando les preguntaba por una definición de aquello para lo cual se les suponía expertos.

lunes, 4 de octubre de 2010

Debate fysis- nomos

Tratemos de comparar las diferentes posturas de los sofistas respecto a este tema y argumentar a favor de algunas de ellas. Las tres opciones a elegir serían:

1. La idea de que las leyes perfeccionan al ser humano de Protágoras.
2. El igualitarismo defendido por Antifonte.
3. La ley del más fuerte defendida por Calicles.

La argumentación se puede construir intentando responder a las siguientes preguntas:
¿Pueden las leyes mejorar a las personas? ¿Pueden hacer mejorar la sociedad? ¿Debemos cumplir la ley sólo ante la posibilidad del castigo? ¿Debemos de cumplir todas las leyes del país en que vivimos? Si hay algunas que no debiéramos cumplir, indica ¿Cuáles y por qué? ¿Se puede afirmar que somos por naturaleza iguales o unos superiores a otros? ¿Las diferencias entre las personas son naturales o se derivan de las leyes existentes? ¿Qué significa ser más fuerte o superior a los demás? ¿Alguien posee tal superioridad? ¿Eso le legitimaría para hacer lo que deseara sin ningún tipo de límite?.                                                                                                

sábado, 2 de octubre de 2010

El ser según Parménides

         

         Parménides dijo que el ser tenía las siguientes características:

- Es pensable. De tal manera no se podría llegar a él por el no ser ya que este último es impensable.
- Es imperecedero e inengendrado. Si no lo fuera, vendría del no-ser y volvería a él, pero el no-ser es impensable e inexistente.
- Es uno. Si hubiera otra cosa sería no ser.
- Es inmóvil, ya que el movimiento es apariencia y por lo tanto si hubiese alguno estaría dirgido hacia el no ser.
- Es indivisible. Si pudiera separarse, el espacio entre las partes sería el no ser.

Parmenides dota al ser con todas estas características puesto que para él el ser es la realidad.
Cabe destacar que para Parménides es más importante la razón que las apariencias sensibles y engañosas. Así, piensa que el ser no se percibe por los sen

El Orfismo

El orfismo (de Orfeo) es una corriente religiosa de la antigua Grecia, relacionada con Orfeo, maestro de los encantamientos. Al poseer elementos propios de los cultos mistéricos, se le suele denominar también como misterios órficos.

El movimiento órfico supone un enfrentamiento a las tradiciones religiosas de la ciudad griega y, en definitiva, una nueva concepción del ser humano y su destino. Bajo el nombre del mítico Orfeo, cantor y trágico viajero del Más Allá, surgen una serie de textos que predican y atestiguan esa nueva religiosidad, una doctrina de salvación sobre el hombre, su alma, y su destino tras la muerte.
El orfismo se mueve exclusivamente en un plano religioso. Es una secta que cuestiona la religión oficial de las ciudades peninsulares helénicas. En particular, a dos niveles: uno de pensamiento teológico, otro de prácticas y comportamientos. El orfismo es, fundamentalmente, una religión de textos, con las cosmogonías, teogonías e interpretaciones que estas no dejan de producir. En lo esencial, toda esta literatura parece elaborada contra la teología dominante de los griegos, es decir, la de Hesíodo y su Teogonía. Al ser el orfismo una literatura inseparable de un género de vida, la ruptura con el pensamiento oficial entraña diferencias no menos grandes en las prácticas y en los comportamientos. Aquel que opta por vivir a la manera órfica, el bíos orphikós, se presenta, en primer lugar, como un individuo y como un marginado, es un hombre errante, semejante a esos Orfeo-telestes que van de ciudad en ciudad, proponiendo a los particulares sus recetas de salvación, paseándose por el mundo como los demiurgos del pasado. Miembros de una secta al margen de la política, gente de libros y textos sagrados, y al mismo tiempo practicantes de sus ritos mistéricos y de un peculiar ascetismo (con preceptos estrictos como el no comer carne ni derramar sangre animal o vestir telas de lino), los órficos dejaron una larga huella en varios textos, pero también importantes ecos en muy diversos autores, especialmente en algunos filósofos.
El movimiento órfico supone un enfrentamiento a las tradiciones religiosas de la ciudad griega y, en definitiva, una nueva concepción del ser humano y su destino. Bajo el nombre del mítico Orfeo, cantor y trágico viajero del Más Allá, surgen una serie de textos que predican y atestiguan esa nueva religiosidad, una doctrina de salvación sobre el hombre, su alma, y su destino tras la muerte.
Archivo:Vihuelaplayer.jpgEl orfismo se mueve exclusivamente en un plano religioso. Es una secta que cuestiona la religión oficial de las ciudades peninsulares helénicas. En particular, a dos niveles: uno de pensamiento teológico, otro de prácticas y comportamientos. El orfismo es, fundamentalmente, una religión de textos, con las cosmogonías, teogonías e interpretaciones que estas no dejan de producir. En lo esencial, toda esta literatura parece elaborada contra la teología dominante de los griegos, es decir, la de Hesíodo y su Teogonía. Al ser el orfismo una literatura inseparable de un género de vida, la ruptura con el pensamiento oficial entraña diferencias no menos grandes en las prácticas y en los comportamientos. Aquel que opta por vivir a la manera órfica, el bíos orphikós, se presenta, en primer lugar, como un individuo y como un marginado, es un hombre errante, semejante a esos Orfeo-telestes que van de ciudad en ciudad, proponiendo a los particulares sus recetas de salvación, paseándose por el mundo como los demiurgos del pasado. Miembros de una secta al margen de la política, gente de libros y textos sagrados, y al mismo tiempo practicantes de sus ritos mistéricos y de un peculiar ascetismo (con preceptos estrictos como el no comer carne ni derramar sangre animal o vestir telas de lino), los órficos dejaron una larga huella en varios textos, pero también importantes ecos en muy diversos autores, especialmente en algunos filósofos.